jueves, mayo 24, 2007

Caicedo y los Stones: Una versión de la muerte de Brian Jones en "Que viva la música"



Que no me vengan a decir a mí que Brian Jones murió de irresponsabilidad o flojera; ni siquiera de amor en vano. Las cosas no se dan así como así. Murió fue de desencanto. El fue el que los unió a todos, el que primero leyó música, el que les enseñó, el más fotogénico, el que se le medía a todos los instrumentos raros: cítara, arpa, marimbas, toda clase de cuerdas y de cobres, mellotrón, violoncello, mientras que la lacra de Keith Richards no se concentraba sino en el "chacachaca". Quería cantar él, monito bello. El que no lo dejó fue el Jagger, que siempre fue exhibicionista. Luego vino la imposibilidad de escribir para que un usurpador cantara, y el trabajo fuerte, tanto concierto que es lo que más moneda da, tener en cuenta que el Jagger hizo dos años de economía, y el peor golpe: una noche Keith Richard se encargó de Anita Pallerberg, la pelada de Brian, a la que más quiso, usted la ve, de mirada como burletas, dientes grandes, yo no sé qué le vio de bueno al Richards con su diente cariado, hay mujeres que son muy brutas. Al otro día fueron ambos a la casa de Brian, a anunciarle que Anita se le pisaba. No lo encontraron.Lo buscaron por Londres, luego por todo Londres. Lo vinieron a encontrar en un bosque de las afueras, dándole a la flauta. Anita le dijo: "Brian, era para decirte que me paso a vivir con Keith", y Keith le clavó a él la mirada. Brian se levantó, sonrió, no dijo nada, los abrazó flojito, con ese modo de ser de él, y no tocó más la flauta. Acababa de idear Ruby Tuesday, que no le acreditaron porque él no quiso romper la imagen Jagger-Richards. Se dedicó a la rumba con tremendo éxito, teniendo al lado siempre alguien que velara por él, pero me imagino que ya se estaba debilitando por dentro de pensar en lo infortunado que era. Keith Richards había sido su mejor amigo: arrendaron juntos un apartamento, recién se reunían para tocar y se la pasaban haciendo las mil cagadas: casi electrocutan poniéndole dos enchufes de amplificador en cada oído a un gordo medio cacorrón que vino a buscar a Brian desde su mismo pueblo, porque Brian no era de Londres, y dicen que lo acomplejaba, supersensible que era, sentirse medio provinciano, qué sentirían luego cuando eran la mejor banda de Londres,la mejor banda del mundo, y él encargándose de que nadie incumpliera los ensayos, dándole pinta al grupo, vistiendo a la última moda, elegido dos veces seguidas el "Artista Pop Mejor Vestido". Todo esto fue mucho antes de que fuera el Jagger a decirle que habían decidido hacer una nueva gira por USA, y dicen que él se espantó y se negó de una. No estaba para esas, qué creen, no le gustaba como a ellos USA, eso de no poder ni oír la música por el alboroto de unas culicagadas histéricas. Alegó lo más claro de todo, debilidad, pero no estaba débil, tocaba más que nunca. Richards se encontraba también en esa entrevista. No sé, a lo mejor, seguro. En todo caso es falso lo que se dice de que había grabaciones en las que Brian se quedaba tirado en el suelo mientras él tenía que hacer las dos guitarras. Hombre, es una cosa que se nota, cuando un miembro dobla a otro, hay como un raspón y un vacío, así es, un raspón y un vacío. Y yo siempre a ese grupo lo he oído es tocando y seguido. Jagger le dijo: "¿Entonces qué, podemos tenerlo como una propuesta de que te retiras del grupo?", y él, que ya casi no conversaba y que había llegado a intimidarse ante Jagger, contestó: "Sí, me retiro", y luego, irónico: "busquen un reemplazo". Antes de irse, Richards se portó cortés. "Te llamo dentro de una semana para ver qué has decidido, ¿okey?". "Okey", dijo Brian, y se sentó a pensar. Sabía que no encontrarían un reemplazo.Esperaba que, de encontrarlo, no les sirviera y lo tuvieran que llamar a él, y él así recuperaría algo de su antiguo control sobre el grupo. Porque Jagger había perdido confianza en su genio. Y él sabiéndolo, fue incapaz de plantear otra relación que la súplica y la humillación. Eso era que llegaba a los ensayos, caminaba hasta donde Jagger y sin mirarlo a la cara, todo tembloroso, le preguntaba: "¿Qué debo tocar, Mick?". Y el otro: "Eres un miembro de esta banda, Brian toca lo que te dé la gana". Entonces Brian tocaba algo en su guitarra, y Jagger lo interrumpía: "no, Brian, eso no está bien". "Entonces, ¿qué debo tocar,Mick?". "Lo que te dé la gana". El Brian intentaba de nuevo, pero volvían y lo paraban: "No, eso tampoco está bueno, Brian". Así que el pobre terminaba era todo borracho en un rincón golpeando el suelo fuera de ritmo y ensangrentándose la lengua sobre una armónica, de la imposibilidad de cambiar la situación. No llegó a imaginarse ninguna de las maquinaciones de Jagger, que desde hace una semana se venía en habladitas con el sardino éste, Mick Taylor, que entonces tocaba para John Mayall: citicas en centros no muy in y conversaciones largas y escribir cositas en las servilletas, flechas, signos para los golpes, y siempre quedar de estarse llamando, de estar en contacto, me cago en ellos. Cómo se quedaría Brian al leer la noticia, él, que fue el primero en irle diciendo a todo el mundo que el taylorcito tenía talento. "Hasta hace tu misma chacachaca", le dijo a Keith, y luego lo golpió en el brazo, duro. Así bromeaba. Leyó la noticia y a los cinco días lo encontraron muerto, eso es lo cierto. Allí sí vaya uno a saber. Yo he resuelto que lo mataron, pero ¿quién? Habría tocado estar en el mundillo. Que hubo rumba, que hubo despelote, que Brian se fue alejando de los invitados, y allí lo tiene: muerto en la piscina con la cara inflada y rosada, tal como si hubiera pronunciado la nota que nunca cantaron. Cantaron y tocaron pésimo al otro día, ellos. La idea de Brian les endureció la música, sé que lo que buscan es endurecerla más, porque el Taylor es cejicerrado, pelirrojo, malgeniado y silencioso, y el Jagger desfigura cada vez más su canto y el Charly Watts se come más las uñas y el langaruto de Bill Wyman ya ni repasa las cuerdas: es un sólo bloque de impulso lo que saca de su bajo. Cómo sería la bullaranga a donde la guitarra de Richards, cada vez más incisiva, no la hubieran suavizado vientos: Boby Keys y Jim Price en saxo y trompetas, allí los tiene, banda de ocho, el espiritual Nicky Hopkins en el piano. Verano del 72: el del achicharre.

martes, mayo 08, 2007

Bajo el Volcán


Cap III pg 70

...Era sin duda la ausencia de la música lo que no obstante hacia parecer tan extraño que los árboles se mecieran conforme a su ritmo, ilusión que envolvía de horror no sólo al jardín , sino también a las llanuras en lontonanza y a toda la escena ante sus ojos: el horror de intolerable realidad.
Esto no debe ser muy distinto, se dijo, de lo que sufre algún loco en aquellos momentos en que, sentado benignamente en lo patios del manicomio, la locura cesa de súbito de ser un refugio y encarna en el cielo que se hace añicos y en todos sus alrededores, en precencia de lo cual, la razón, ya enmudecida, sólo puede bajar la cabeza. ¿Acaso encuentra solaz el loco en tales instantes, cuando sus pensamientos estallan como balas de cañon al través de su cerebro en la exquisita belleza del jardin del manicomio o en las colinas cercanas más allá de la terrible chimenea? Difícilmente pensó el cónsul.

El vagabundo inmóvil-Michel Tounier


Al otro lado del muro: entierro. Acaso yo debería vender crisantemos y coronas de margaritas. O mejor aún, abrir un albergue. Las grandes comilonas que siguen a los funerales no son solamente una tradición rural. Corresponden a un extraño estado de ánimo provocado por un cruel duelo. Se trata de una especie de ebriedad leve, a veces hasta alegre, absolutamente inconfesable, como si la naturaleza nos emborrachara mediante algún benéfico veneno para evitar que suframos demasiado.
Esta especie de anestesia natural actúa sobre mí en otras circunstancias. Si hago cuenta de los amigos y amigas perdidos en x años, hay motivos, ciertamente, para que me sienta abrumado. Y ya no hablo tan sólo de los muertos. A estos no los pierdo de verdad, pues sigo –y para siempre- hablándoles y acunándoles en mi corazón. No, pienso en los que se fueron, en los olvidados, en los que me olvidaron, en los que desaparecieron tragados por los remolinos de la existencia. Y aquí se impone una constatación enteramente personal; excepcional tal vez, pero no es seguro. Nunca, nunca, nunca supe, cuando vi por última vez a esos amigos perdidos, que era la última vez que los veía. Este fenómeno es tan regular, tan totalmente exento de excepciones, que empiezo a creer en un mecanismo automático de mi vida.
La escena de la ruptura y la de los adioses responden a un teatro mediocre y son seguidas fatalmente por reconciliaciones, pues no nos corresponde decidir en lugar del destino. “No volverás a ver a ésta amiga o a éste amigo” parece decirme la vida. Pero, ¿por qué introducir un patetismo inútil a vuestra relación? Sé entonces, por un lado, ciego, sordo y obtuso. Ya tendrás tiempo, más tarde, de darte cuenta que has perdido a alguien. Y olvida incluso el día de vuestro último encuentro, tan completamente que no quede nada en tu mente de esa desaparición, que ninguna cicatriz marque el recuerdo de ese ser.

jueves, mayo 03, 2007

Entre canibales


Trouble every Day.
(Amor Canibal)
Dir. Claire Dennis.
2002

El tema de este film como su traducción lo indica es dedicado a la carne, a la fascinación que va más allá de la propia e incita a desear la de otro. La imposibilidad de ser otro se expresa en el acto sexual y llega al extremo con el canibalismo que se convierte en un hábito o en una enfermedad, la imposibilidad en este caso lleva el deseo al terreno de la carencia y la adicción. Si el amor es una droga en la que se quiere cada vez más del otro, el canibalismo es algo así como una droga fuerte altamente adictiva, según la directora francesa.

Un ritmo lento y pausado va construyendo dos historias aparentemente separadas: la de una pareja americana de recién casados en la que se destaca Shane personaje interpretado por el no muy celebre actor, Vincent Gallo y su joven esposa que no tiene idea de la abominable adicción que padece su esposo; la otra pareja es un matrimonio donde el esposo es un médico que tiene que lidiarla enfermedad de su dulce esposa que se comporta como fiera en su ausencia. A medida que avanzan las historias paralelamente se esclarece la relación entre los personajes.

La pareja Brown viaja a París de luna de miel, su llegada es marcada por paneos que destacan formas siniestras de la ciudad, gárgolas, campanarios, altillos de antiguas casas bajo el cielo gris, paisajes abismales dando la atmósfera necesaria para hacer creíble la enfermedad que late en cada cuadro y movimiento, en cada expresión y en cada palabra. Allí el Dr Shane Brown es constantemente atormentado por imágenes de sangre y deseo que intenta apaciguar con droga psiquiátrica para no atentar con su joven esposa a la que expresa su apetito a cada expresión de afecto.

Por su parte el otro esposo tiene que dejar a su conyuge encerrada para que no salga a comer carne humana, la mujer cada vez que es encontrada por su marido tiene expresión de inocencia, el rostro embadurnado de sangre y una víctima mutilada a su lado. El Dr esta desesperado e intenta mantenerla a salvo por medio de la droga y el encierro. Pero si ella no sale la carne viene a ella, como le sucede a un ladrón que entra a la casa y es seducido y luego devorado.

Parece ser que tanto Shane Brown como la pareja estuvieron involucrados en un proyecto científico donde además de producirse atracción entre Shane y la mujer, hubo experimentos humanos (no se llega a saber a ciencia cierta que tipo de experimentos pero si sus consecuencias). Dicha atracción mantiene el vínculo entre las dos historias, atracción puramente carnal pues la presencia del amor entre esposos es evidenciada rara vez por escenas de ternura y comprensión por parte y parte.

domingo, abril 15, 2007

El lado oscuro de Pink Floyd


En rigor no hay un lado oscuro de la luna, la naturaleza de la luna es la oscuridad, la noche. Claro está, que si bien, por sí misma no emite luz propia, esto no le impide reflejar la luz de otros astros. No puedo imaginar a Pink Floyd sin Syd Barrett, menos aún sin Roger Waters. Sin David Gilmour ya sería sólo un recuerdo. ¿Quién tocaría el piano como Richard Wright? o ¿Quién sería tan exacto como Nick Manson? Tal vez el espíritu de Syd Barrett sólo existe en Roger Waters por que uno potenciaba al otro y el otro ya no está. Sin embargo, a Syd Barrett jamás hizó un escándalo jurídico porque el grupo siguiera sin él y mantuviera el mítico nombre, la marca registrada, la unión de dos apellidos blueseros que juntos evocan la psicodelia espacial. Pink-Floyd. Un concepto.
¿Hoy en día, después de Syd Barret, quien está más cerca al concepto, Waters o Gilmour? ¿Cuál de los dos está más cercano a la verdad? Nosotros (los fans) queremos escuchar a Pink Floyd y ellos lo saben, como también saben que nunca suenan tan bien en solitario como cuando entronizan el concepto. Pink Floyd es muchas cosas y ninguna, cerdos volando, un prisma atravesado por un haz de luz, lirica profunda, panfletismo, virtuosidad instrumental y locura. Sobre todo un mito, un mártir que alcanzó los secretos demasiado pronto.
Puede llegar a ser molesto para un fánatico encajar todo eso en una sóla persona. Posiblemente sin Astronomy Domine (lease Syd Barrett), sin la duración en oposición al tiempo (L.S.D.), y sin ciertas nociones de arquitectura, no hubiese pasado nada.
No quiero saber de The final cut, de fondo no soporto The wall, el ego de Waters no va con el concepto. Pero Radio K.A.O.S es un gran disco, como A momentary lapse of reason. La rivalidad entre Roger Waters y Pink Floyd es vacua. No creo que Waters sea el artífice del concepto (¿Acaso Syd Barret?). Es curioso que David Gilmour declarase que al reemplazar a Barrett se unia a una banda mediocre, esto tiene algo de verdad, en la medida en que la figura de Barrett parecía irremplazable. Uno de las grandes logros de Waters y Gilmour fue mantener vivo el espíritu de Syd Barret como símbolo de la razón que emerge de la locura. No obstante, no le hace justicia a la música anteponer una personalidad a Pink Floyd y Roger Waters es pura personalidad, todo ego. Si algo han demostrado los demás miembros es la humildad y el servicio a una idea. Nadie puede negar que Waters es un idealista y que sus líricas más allá de Pink Floyd, mantienen alerta frente a todas las fuerzas que atentan contra la imaginación y la libertad. Pero en serio, da mucho coraje que aún hoy en día después de cada presentación del virtuoso bajista quede un tufillo de egocentrismo, un querer dejar en claro quien es Mr Pink Floyd.
Antes de The Dark Side of the Moon, Pink Floyd no tenía laureles, aunque ya en Meddley eran quienes eran. Pero justo después de Meddley cruzaron la frontera que divide a los mortales de los inmortales. Sin embargo, a pesar de que "el genio creador de Pink Floyd", lease Waters, se autoproclame como autor de uno de los discos más importantes en los últimos treinta años, tal disco, y esta es mi tesís, es producto de una serie de personajes conceptuales. A favor de esta tesís hablan de manera irónica los trabajos como solista de los miembros de la banda y el camino que ha tomado Pink Floyd luego de el retiro de Roger Waters. Por supuesto que no se trata de menospreciar al bajista, su espíritu de independencia, su defensa constante a las minorias, hablan por sí solas. Por otra parte la reunión de la banda completa en el pasado Live 8 demuestran una actitud menos arrogante de Waters frente al concepto, concepto que es mas grande que Gilmour y cualquier personaje separado. Es una seña de que Waters ha tomado conciencia de que Pink Floyd es más grande que su ego, el hecho de que su show tenga como fuerte tocar the dark side en su totalidad. Esto ya lo había hecho Gilmour en su momento con muy buenos resultados: el hermoso disco Pulse.
En lo personal Gilmour siempre ha despertado mucho más mi simpatía que Waters, especialmente por querer mantener el espíritu de la banda, esto puede verse cuando se dice que frente a las ideas de Waters siempre fue receptivo y nunca tuvo reparo en trabajar sobre ellas, al punto de complementarlas y convertirlas en formas mucho más universales. Esto Waters lo tomaba a mal pues veía en esa dedicación un acto parasitario, claro esta que el tiempo le ha reconocido esa dedicación a Gilmour que no es falso para nada cuando encarna las liricas de su ex-compañero. Del mismo modo, a favor del bajista, puede decirse que se apropia de los aportes de Gilmour de buena gana. Confortably Numb es una prueba de ello.
En conclusión me parece inapropiado hablar de dos Pink Floyd, para mí sólo hay uno. Gilmour es más apegado al concepto, mientrás Waters se safa y toca las canciones sin preocuparse de ser Pink Floyd. En ese sentido Gilmour ha tenido que demostrar más pues no es miembro fundador, también influye el que sus letras no son tan geniales como las de Waters. Pero sin la ayuda de Gilmour, Roger Waters habría acabado con Pink Floyd antes de hacer Dark Side of the moon, que a la larga es el gancho de los conciertos del bajista. Dicho esto, queda claro para mí quien ha sido más fiel al concepto, ojalá Waters siga agachando la cabeza y se reuna con Gilmour y los demás lo más pronto posible.